Un hotel en la mancha

La meseta manchega es un lienzo en blanco para la arquitectura.

Esta acción experimental se plantea a las afueras de Tomelloso, con la pretensión de poder alojar a los visitantes que quieren disfrutar del paisaje, gastronomía y tradiciones del lugar.

El proyecto prentende jugar con la disposiciones de los volúmenes sobre ese lienzo que es el lugar. Bloques de diferentes tamaños, asociados a funciones específicas, se agrupan o se dispersan.

La propuesta final se centra en las interesantes relaciones que se generan en la intersección de esos volúmenes. Se crean umbrales y patios que permiten proteger los volúmenes y separarlos entre ellos, además de crear un diafragma con el paisaje, que en época estival puede resultar abrasador. El conjunto es modular, por lo que puede ampliarse o retraerse según las necesidades.

El material generado está realizado con medios manuales, utilizando como soporte paneles de madera contrachapada y «dibujando» mediante la técnica del transfer.

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